Tal Ben-Shahar: “La historia demuestra que los mayores genios son los que más se equivocan”

Tal Ben-Shahar: “La historia demuestra que los mayores genios son los que más se equivocan”

Gonzalo Suárez.- En 2006, Tal Ben Shahar (Israel, 1970) inició un seminario sobre Psicología Positiva en la Universidad de Harvard. Entonces, esta disciplina, aún era una rareza y sólo se apuntaron ocho alumnos. Pero, en cuestión de dos años, el interés por su clase sobre la ciencia de la felicidad se disparó y, con casi 900 alumnos alistados, su asignatura se convirtió en la más popular de toda la Universidad. «La idea fue simple: sólo me pregunté qué me habría gustado que me enseñaran en la Universidad y la respuesta me vino sola: cómo aumentar mi felicidad», dice Ben Shahar, uno de los mayores expertos del mundo en Psicología Positiva, tras intervenir en el foro EnlightED de Madrid.


Pregunta: En ocasiones, las conclusiones de la ciencia de la felicidad sorprenden por su sencillez.

Respuesta: Sí, son cosas que podría decirte tu abuela: come bien, haz ejercicio, cuida tus relaciones, pasa tiempo con gente que te quiera… La diferencia es que ahora estos consejos caseros tienen base científica.

P: Pero, a la vez, la sociedad moderna predica lo contrario: que la clave de la felicidad es triunfar, comprar, ascender…

R: Una máquina es mejor cuanto más produce. El problema es que ahora aplicamos ese paradigma a los humanos: son mejores si ganan más dinero, son más famosos, tienen más likes. Las medidas cuantitativas tienen sentido en las máquinas, pero las vidas humanas no se han medido así en cientos de miles de años. Es un fenómeno reciente.

P: ¿Cuál es el punto de inflexión?

R: Uno fue la Revolución Industrial. Y, recientemente, la revolución de la informática y las redes sociales, que suponen un desafío sin igual para nuestros cerebros.

P: ¿Por qué?

R: Nuestro cerebro es una máquina prodigiosa para la vida en la jungla y el desierto: los peligros nos rodeaban todo el rato y estábamos diseñados para detectarlos y actuar de forma instintiva. Hoy, los peligros se han reducido, pero nuestro cerebro no ha cambiado y, encima, lo sometemos a infinitas distracciones: en un solo día recibimos más información que una persona media en toda su vida hace un siglo. Tenemos que aprender a lidiar con esa sobrecarga.

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P: Es decir, evolucionar decenas de miles de años en una generación

R: Algo así. La alternativa es catastrófica: vivimos en el mejor de los mundos posibles, con grandes avances en medicina, seguridad y comodidad material, pero a la vez los niveles de ansiedad y depresión se están disparando.

P: Sobre todo entre los jóvenes…

R: Sí, porque viven en un mundo crecientemente virtual, cuando los humanos estamos diseñados para la interacción cara a cara.

P: Usted suele decir que sólo hay dos tipos de personas que no sufren: los psicópatas y los difuntos…

R: Hay que entender que el principal pilar de la felicidad es la infelicidad. Tenemos que darnos la oportunidad de sentir esas emociones.

P: Explíqueme eso…

R: Si sufres ansiedad, lo peor que puedes decirte es «no puedo tener esta emoción negativa». Hay que aceptarlas como emociones humanas, aprender a vivir con ellas y saber que, aunque tengas miedo, ansiedad o tristeza, eso no te impide ser valiente y generoso. No hay emociones morales o inmorales: sólo acciones morales o inmorales.

P: Suena sencillo, pero luego los libros de autoayuda se venden por millones…

R: Al contrario, es muy difícil. Con los libros de autoayuda, la gente busca un atajo hacia la felicidad. Y si intentas arreglar tus problemas de forma sencilla, acabas sintiéndote peor.

P: Pues sus libros, como La búsqueda de la felicidad, suelen encontrarse en esos estantes…

R: Es que mis libros son de autoayuda, pero con una base científica sólida, en vez de humo. Vivimos en la sociedad de la prisa: comida rápida, amor rápido, felicidad rápida… Nadie se compraría un libro que le prometiera aprender a tocar una sonata de Beethoven en una semana. ¿Por qué creen que pueden conseguirlo con algo tan complejo como ser feliz?

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P: Los críticos de la Psicología Positiva dicen que ustedes colocan toda la responsabilidad en el individuo, sin fijarse en las condiciones sociales que facilitan o dificultan la felicidad.

R: Tienen razón. La sociedad en su conjunto debe asumir la responsabilidad. Pero yo entiendo la sociedad como un conjunto de individuos. Y quien llega a una posición de poder, sea como alto ejecutivo de una multinacional de una empresa o director de un colegio, debe ejercer su responsabilidad de cambiar las cosas.

P: Para eso, hay que afrontar uno de los grandes males de nuestra época, el miedo al fracaso.

R: Siempre repito la misma frase: aprende a fracasar o fracasarás al aprender. La historia demuestra que los mayores genios son los que más se equivocan. Edison, quizá el mayor inventor de todos los tiempos, con más de 1.000 patentes, se equivocaba todo el rato.

P: ¿Cómo se explica que la gente con éxito se deprima tanto?

R: La depresión es tristeza sin esperanza. Imagina que eres una estrella del rock. Durante años, has sido infeliz, como tantos de nosotros, pero piensas que todo se arreglará si llenas estadios y vives en una mansión rodeado de tías.

P: No es tan fácil, imagino.

R: En unos meses, vuelven a ser infelices, pero por el camino han perdido la esperanza: saben que el éxito no les dará la felicidad.

P: ¿Cómo se sale de esa trampa?

R: Buscar un sentido a la vida más allá de tu autosatisfacción.

P: Y la famosa resiliencia…

R: Sí, es el equivalente psicológico de nuestro sistema inmunitario: la gente sana también se pone enferma, pero menos a menudo y se recupera antes. Si te enfrentas a desafíos, en vez de huir de ellos, refuerzas tu mente y cada vez eres más resiliente.

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P: De cero a 10, ¿cómo de feliz es?

R: Diría que 7,75.

P: ¿Hace cinco años?

R: Un 6,5.

P: ¿Y a cuánto aspira a llegar?

R: Mmm. Con suerte, 8,5.

P: Pues deme tres consejos para ser más feliz a partir de hoy.

R: Uno es hacer ejercicio tres veces por semana: es tan eficaz como un antidepresivo. Dos, asume que eres humano y, por tanto, vas a sufrir. Y tres, pasa todo el tiempo posible con la gente que quieres.