La transformación digital en el entorno educativo es inexorable, por Assaf Yamin

La transformación digital en el entorno educativo es inexorable, por Assaf Yamin

Assaf Yamin.- Desde mediado de los años 80 las tecnologías de la información y de la comunicación han producido cambios insospechados en comparación a los originados en su momento por otras tecnologías. Uno de los fenómenos más espectaculares asociados a este conjunto de transformaciones es su incursión en todos los ámbitos de nuestras vidas. Ha cambiado nuestra manera de hacer las cosas: de trabajar, de divertirnos, de relacionarnos y de aprender. Precisamente por ello podemos hablar de un nuevo espacio social, y no simplemente de un medio de información y comunicación.

A finales de los años 90 Javier Echeverría fue un visionario al afirmar que las tecnologías de la información y las telecomunicaciones posibilitarían la creación de un nuevo espacio social para las interrelaciones humanas, el cual llamó tercer entorno para diferenciarlo de los entornos natural y urbano, en donde tradicionalmente se ha desarrollado la vida social y en concreto la educación. Este tercer entorno es el que actualmente llamamos entorno digital o ciberespacio.

En el entorno natural se aprende a comer, asearse, caminar, correr, saltar, caerse, bailar, hablar, cantar, a protegerse del frío, de la lluvia y del calor. La lengua materna es el principal instrumento educativo en este entorno.

En el entorno urbano es donde tradicionalmente se han venido transmitiendo los conocimientos que permiten a las personas actuar eficientemente en los diversos escenarios urbanos, y en concreto a ganarse la vida en ellos. Ello implica enseñar a leer, escribir, contar, comportarse en grupo y a respetar las normas sociales. Aquí las instituciones educativas han jugado un papel preponderante.

En este sentido, en primer lugar la escuela y luego las instituciones de educación superior, han sido la vía a través de la cual se ha transmitido la cultura, los conocimientos, los hábitos y valores para que las personas sean responsables de sus actos, resuelvan problemas y se integren a la sociedad.

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Pero… ¿Qué sucede con el sector educativo ante el “nuevo” entorno?

Son múltiples las razones por las cuales el sector educativo no fue adaptándose a los nuevos ritmos de la sociedad actual, marcada por el cambio constante a velocidades vertiginosas, donde las tecnologías de la información y de la comunicación han impactado al entorno urbano y han venido consolidando el entorno digital.

En la actualidad un número importante de instituciones mantienen un modelo educativo que fue efectivo y respondía a las necesidades y realidad de la sociedad del Siglo XIX, donde la fuente primaria para el acceso al conocimiento es el docente y las fuentes secundarías los libros, empleando estrategias pedagógicas y usando recursos ajustados a esa concepción educativa.

En el Siglo XXI las formas de almacenar y presentar la información, representan nuevas maneras de acceder al conocimiento, que superan en determinados contextos las formas tradicionales de la explicación oral, la pizarra, los apuntes e incluso los libros. Cualquier estudiante puede obtener información actualizada a través de Internet, televisión por cable, aplicaciones multimedia y aplicaciones móviles que a los docentes les llevaría meses para disponer de ellas con los canales tradicionales.

El sistema educativo debe acomodarse a los cambios sociales desde un cambio en sus concepciones más básicas, y replantearse el papel que hoy debe jugar el docente y sus prácticas en una sociedad de la información y de la comunicación. El gran reto de la innovación tecnológica en los centros educativos consiste en un cambio de mentalidad en el profesorado y en su práctica docente. La era digital es compleja y requiere de una educación flexible que permita fomentar la creatividad y el espíritu de innovación y de emprendimiento en los estudiantes, dotándolos de las habilidades necesarias para un mercado laboral variable y para desenvolverse con éxito en un mundo cambiante en el que se impone el aprendizaje continuo.

Como bien afirma Manuel Gimeno, Director General Fundación Orange, “la principal transformación del sector educativo se habrá dado cuando se enseñe al niño a pensar; cuando reduzca la brecha existente entre ese sistema y el mercado laboral; cuando además de hablar de habilidades digitales, éstas se adopten al mismo tiempo que se desarrollan otro tipo de habilidades, más transversales, pero a su vez de suma importancia a la hora de ejercitar las primeras; cuando la formación se entienda como una actividad continua y para siempre; cuando permita a los estudiantes tener éxito no solo en la escuela, sino también en la vida. Cuando equilibre el hoy y el mañana”.

Podemos afirmar que las funciones esenciales del sector educativo se mantienen intactas pero con el reto de contextualizarlas a la realidad de la sociedad actual que se desarrolla y desenvuelve en los entornos urbano y digital. Es por ello, que en este mundo cada vez más digital, al igual que en otras áreas de actividad, se deben emprender procesos de digitalización y de transformación impulsados por la tecnología.

Los docentes requieren de capacitación para desarrollar sus competencias en las tecnologías de la información y de la comunicación que les permita adoptar una actitud favorable para su uso en los procesos de enseñanza y aprendizaje, lo que sin duda alguna repercutirá en el aumento de la motivación de los alumnos, quienes suelen estar más familiarizados con los dispositivos electrónicos y el entorno digital.