Renny Presente, por José Antonio Gil Yepes

Renny Presente, por José Antonio Gil Yepes

José Antonio Gil Yepes.- Acabo de ver en el Centro Cultural BOD la obra Renny Presente. Una impersonalización tan buena que a veces parecía que proyectaban un holograma en vez de que estuviesemos viendo a César Jiménez.

Pensé que la obra se llamaba Renny Presente, en vez de Presenta, como uno de sus programas, por un tema de derechos de autor. Pero no; lo que nos quiere decir el título es que los grandes mensajes cívicos, políticos y económicos de Renny están más vigentes hoy que hace 40 años.

Renny comenzó en 1967 a llamar la atención a través de su variety show, de que el régimen de Punto Fijo estaba fallando: clientelismo, corrupción y pobreza.  No sólo no le hicieron caso los aludidos, sino que llamaron a la emisora para que la dirección lo amenazara con cerrarle el programa. En esa oportunidad, se calló.

Poco después nos alertó de que nuestra moneda no debía llamarse Bolívar porque… “pronto la gente iba a cargar en la mano un Bolívar no valdría nada.” Como sucedió cuatro años después de su muerte.

Otro ángulo fue el de sus videos cívicos: No obstaculizar los pasos de peatones, respetar los semáforos, no atravesar por la mitad de la calle y otros tantos que transmitió para civilizarnos.

Pero su osadía fue meterse a político a partir de 1974, comenzando una muy temprana campaña presidencial. Muy riesgoso. Sus propuestas eran de avanzada: pluralismo y tolerancia, meritocracia administrativa vs. clientelismo partidista; transparencia vs. corrupción; libertad vs. controles para la empresa privada; hacer política para la gente, en vez de hacerla para alcanzar el poder. Pero lo más presente de Renny hoy fue su insistencia en que la vida debía ganarse con preparación, disciplina y trabajo honesto vs. la barbarie populista del reparto de subsidios y el amiguismo que se carcomía la auto estima del venezolano. Desarraigar el paternalismo de nuestra cultura política es el reto más difícil que enfretamos hoy día porque el chavismo lo exacerbó hasta el paroxismo. Entonces, si el teatro es muy eficaz transmitiendo mensajes que cambian actitudes porque mueve emociones, necesitamos mucho más teatro.