La Dolarización Popular, por José Antonio Gil Yepes

La Dolarización Popular, por José Antonio Gil Yepes

José Antonio Gil Yepes.- Ya conocemos de las decenas de bienes y servicios que se intercambian en dólares en la economía venezolana a causa de la falta de un patrón claro, estable y creible del precio de las cosas que debería ser el Bolívar.

¿Pero de dónde saca el común las divisas para pagar en dólares?

Según la Encuesta Nacional Omnibus de Datanalisis realizada en mayo pasado, una de las fuentes son los ahorros personales en divisas: el 8% de los hogares reportan tener dichos ahorros en divisas; porcentaje que ha crecido desde el 2,4% en 12-2017.

La misma tendencia creciente se observa en los hogares con algún miembro de la familia recibiendo compensación laboral en moneda extranjera: 4,3% en 08-2018 a 7,7% en mayo de 2019. Otros hogares reportan algún miembro que recibe compensación en bolívares cuyo monto es calculado de acuerdo al dólar paralelo: 3,7% en 08-2018 a 7,3% en mayo de 2019.

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La fuente más importante es la recepción de remesas. Los hogares beneficiados por esta vía han crecido del 5,2% en 12-2017 al 30,2% en mayo pasado. Pero, cabe aclarar que no todas las remesas se reciben en divisas sino que el familiar aportante transfiere divisas al vendedor en el extranjero y dicho vendedor deposita Bolívares al familiar beneficiario en su cuenta en Venezuela.

Otra fuente de divisas es la compra de las mismas en Venezuela. El porcentaje de quienes han comprado o vendido divisas también ha crecido del 9,2% en 11-2018 al 14,8% en mayo pasado.

El crecimiento de la dolarización revela una economía enferma pero también una tendencia favorable en su desenvolvimiento, sobretodo si se llega a adoptar formalmente el dólar como moneda nacional. Este sería un paso fundamental en la cura de los desequilibrios macroeconómicos que tanto nos han afectado desde que el ingreso petrolero fue utilizado para sobrevaluar el Bolívar, perjudicando así la inversión, la producción, el empleo y las exportaciones nacionales; con el agravante de que, desde 1974, los gobernantes venezolanos vulneraron la autonomía del Banco Central de Venezuela para hacer populismo “fabricando” y repartiendo Bolívares que no existen.