La economía digital, por Alexis Aponte

La economía digital, por Alexis Aponte

Alexis Aponte.- En los últimos 40 años estamos presenciando y participando en los mayores cambios que la especie humana haya vivido en toda su existencia,

obviando aquellas referida al salto cuántico en el cual tratamos de sobrevivir y evolucionar en un entorno acuático a uno sobre la superficie de la tierra (eso era vida) y el otro, cuando empezamos a caminar en nuestras dos (2) extremidades.

Uno de los grandes cambios es el referido a la actividad económica, lo que se denomina la “Economía Digital”. Se conoce como tal los procesos económicos que se soportan en el desarrollo de las redes de tecnología interconectadas (en especial  la red internet). Es tal el desarrollo de la Economía Digital que ha originado un patrón económico denominado la “Economía Colaborativa”.

En principio debemos preguntarnos: ¿Qué es la Economía Digital? En principio aclaramos que estamos hablando de toda una arquitectura económica seminal, y ante la pregunta, podemos responderla como: una rama de la ciencia económica que se soporta en redes tecnológicas interconectadas, cual una telaraña inalámbrica, con un alto grado de especialización funcional y operativo de todos sus actores,  un gran  alcance y profundidad transversal en todas las áreas económicas y financieras de la sociedad, con un lenguaje propio, manejando información en tiempo real y un alto grado de inteligencia económica.

El desarrollo de la tecnología de “cadenas de bloques” (blockchaim), ha transformado el mundo de las finanzas; la forma de estudiar las empresas, analizar el riesgo, transar operaciones, la resolución en segundos de modelos de negocio complejos, la descentralización de los mercados físicos financieros, desmaterialización de títulos y la creación de nuevos activos financieros.

El funcionamiento y desarrollo de las operaciones de la Economía Digital, han obligado a la revisión de viejos conceptos y en la construcción de otros nuevos que nos permite hablar con propiedad y comunicarnos en toda la actividad económica presente.  La Economía Digital es una evolución superior  del sistema capitalista, y obliga a la academia e investigadores sociales a discutir   en torno algunos elementos propios de la teoría monetaria clásica, tanto la teoría y modelo del sistema capitalista como los propios de la teoría marxista.  Entre esos conceptos: el dinero como instrumento de intercambio, la existencia de los bancos centrales, la forma y manera de operar de los bancos comerciales tradicionales y el marco regulatorio de la economía.

La Economía Digital coloca sobre la mesa la discusión, por no decir, que “echa por tierra”, conceptos marxistas como la ecuación de los Factores de Producción, las Relaciones de Producción, el concepto de Fuerzas Productivas y por lo tanto los Modelos de Producción.  Probablemente hoy tendremos que hablar de Conectividad Productiva en lugar de Relaciones, Multiplicadores de Producción de Factores, y en lugar de Modelo, podríamos hablar de Dinámica Productiva. Son propuestas y marcos referenciales para profundizar en su discusión.

A nivel microeconómico sus consecuencias son de gran importancia, por ejemplo: el consumidor se transforma en un ser más racional, no se limita a comprar, indaga, investiga, compara, analiza la relación precio-valor, solicita servicio, es decir se transforma de consumidor en ciudadano. Es un actor con obligaciones, derechos, libertad de escoger y de opinar sobre productos y servicios, eso es tan importante que una opinión negativa de una persona sobre un producto o servicio o, sobre la atención  post venta, puede causar grandes pérdidas a empresas sea cual fuere su tamaño.

A nivel de empresas la Economía Digital requiere de especialistas descentralizados organizados e interconectados a través de redes,  en lugar de grupos de trabajo localizados. El conocimiento y la imaginación suplen con creces la destreza y habilidades que distinguían al trabajador del siglo XX. Ya no es la máquina y el hombre, hoy día podemos hablar del hombre y la tecnología. El hombre es sujeto y la tecnología se convierte en objeto y en una herramienta de trabajo.

El impacto de la Economía Digital ha sido de tal manera que ha impactado la  forma de hacer negocios y en consecuencia se han desarrollado modelos de asociación económica como los: crowdfunding, el modelo de negocio “Urbe”, el consumo colaborativo, la proliferación de software abiertos, el intercambio de bienes y servicios,  las investigaciones compartidas a distancia, en muchas de esas operaciones sin la intermediación del dinero.

Este desarrollo superior de la economía y en especial de la microeconomía ha traído como consecuencia que las empresas tienen que estar en constante revisión de su organización a lo interior, focalizándose en lo dinámico, flexibilidad, cambio, adaptación, innovación y desarrollo. La imagen se transforma en reputación, no interesa ser monopolio, por el contrario es positiva la competencia, en lugar de productividad, tenemos que hablar de eficiencia, ser líder no es la prioridad, lo medular es ser eficiente y que nos perciban como una fuente de soluciones a determinados requerimientos sociales.

El liderazgo tal como lo conocemos, está mutando. La gente que conforma una empresa, está dirigiendo su atención a aquellas personas asertivas, empáticas, orientadoras y que reflejan salud emocional. Si a eso le agregamos el conocimiento funcional y en profundidad, tendremos algo más que un líder.

La Economía Digital ha impactado todas las esferas de la vida social, las personas tienden a preferir los audios en lugar de leer, el celular inteligente a un laptop o computador de escritorio, las redes sociales han suplido al papel, la información en tiempo real, en horas la información anterior es “caliche”. Los catálogos de compra han sido suplidos por la Big Data. El esparcimiento se ha transformado y por supuesto ha cambiado la forma y manera de las relaciones sociales.

No todo es color de rosa, pero es una realidad. El exceso de información intoxica y a veces desorienta, si no se sabe procesarla. La conducta hacia dispositivos, redes, programas crea adicción, con la consecuencia del aislamiento, individualismo y la pérdida de la realidad concreta. Uno de los riesgos podría ser que tengamos un hombre encapsulado, viviendo en una realidad virtual, pero totalmente desconectado con una realidad externa, que tarde o temprano tendrá que enfrentar.

No hablemos de otros temas relacionados con los sentimientos, el amor entendido en su mejor expresión, emociones y relaciones sociales relacionadas con el espíritu y la mente, que merecen un artículo más amplio.

Lo cierto es que la tecnología y la Economía Digital llegó para quedarse y desarrollarse, está en el hombre ser sujeto y dueño del entorno interior y exterior para cada día ser más humano.