La moneda es sagrada, por Alexis Aponte

La moneda es sagrada, por Alexis Aponte

Alexis Aponte. – Lo vivido con el famoso “canje” del billete de 100, que por cierto no es canje, porque no te daban billetes de diferentes denominación, genera una mezcla de asombro, impotencia y vergüenza. ¡No es posible, que sometan a toda una población en un trance de stress para depositar sus billetes en el banco! Colas inmensas, ancianos y personas discapacitadas que cobran su pensión y se manejan con efectivo. Comerciantes que por la naturaleza de su negocio cobran por medio del circulante, léase: quiosqueros, estacionamientos, taxistas, buhoneros, que en sumatoria, conforman la economía informal y es un monto importante de la economía total.

El Gobierno sabía desde hace mucho tiempo, porque lo hacían a la luz pública, que el billete venezolano lo compraban con una “prima” en la frontera, para entre otras cosas, comprar bienes venezolanos. Pero además, alentó a  los habitantes de los estados Zulia, Táchira, Barinas y Bolívar,  pudieran ir a comprar bienes colombianos y brasileros  en el otro lado de la frontera y estos, confiando en la buena fe del gobierno venezolano, aceptaban los bolívares que hoy no pueden canjear, porque hay un cierre de frontera hasta que venza el plazo para el engañoso canje.

Adicionalmente, el Gobierno toma la medida en una semana del mes de diciembre, el mes en el cual se realizan la mayor cantidad de operaciones comerciales, fin de quincena, y un viernes 15, fecha en la cual todo el mundo sale de vacaciones, pagando sueldos y salarios, aguinaldos y bonificaciones  y algunas empresas por política que liquidan anualmente a su personal. ¡Peor fecha imposible de escoger!  Perversidad, maldad y crueldad con nuestro pueblo.

Hoy viernes 16 de diciembre, como ciudadano normal, igual que todos los demás, no hay efectivo para pagar un estacionamiento, comprar el periódico o dar una propina. Adicionalmente no hay gasolina, o por lo menos,  muchas estaciones de gasolina cerradas, muchos comercios prefirieron cerrar desde hace varios días, dado el riesgo de recibir un billete que el gobierno le ha colocado una fecha de  vencimiento. Un país paralizado, la gente con dinero en el banco, pero sin poder utilizarlo, no pueden adquirir algunos bienes necesarios (los que pueda conseguir) para su alimentación. Si vas a un cajero automático, hoy no tiene dinero y los que tienen te dan billetes de 100, ¡Qué ironía! Hoy no se puede ingresar a ningún banco dada la cantidad de personas. En fin, un caos, un desconcierto e incertidumbre.

Hay una historia que forma parte de la guerra, la política y la economía monetaria. En la 2° Guerra Mundial, el nazismo puso en práctica un plan para desestabilizar la economía inglesa y la norteamericana, el cual tenía por nombre “la Operación Kruger”, en honor a uno de sus creadores Bernhard Kruger. El jefe del proyecto era Reinhard Heydrich, el cual consistía en la falsificación en gran escala de la libra esterlina y también del dólar americano. Los billetes falsos elaborados eran tan buena calidad que costaba distinguirlos de los originales. Cálculos estiman la falsificación en un dineral para la época, unos 140 millones de libras esterlinas entre 1942 y 1945. Cuando se descubre la adulteración, llega a manos del primer ministro Winston Churchill, quien toma una decisión la cual consistió en desarrollar una política de canje sin aspavientos, continua y pausada, de todos aquellos billetes legítimos o falsos, teniendo como objetivo central: resguardar la credibilidad de la libra esterlina y la reputación de la economía inglesa y por supuesto de las autoridades monetarias, el fin era salvaguardar la probidad del sistema monetario y la dignidad de la moneda.

Cuando un país pierde la credibilidad en su moneda, nos está diciendo que tampoco cree en su banco central, en sus autoridades económicas, no tiene Fe en sus instituciones, es un sinónimo de la vigencia de una economía de sobrevivencia y de primitivismo social. La moneda como “medio de intercambio y de aceptación general”, cuya principal características es su liquidez y convertibilidad, no puede ser manipulada de manera  irresponsable, con sobresaltos y demencia. Traigamos a nuestras mentes la libra esterlina o el dólar americano, no solamente pensamos en lo que se puede comprar con una unidad de la moneda, sino, lo que está por detrás de ese medio de intercambio: un poder, un país, una nación, unas instituciones.

Lo que se hizo, se podía haber hecho de mejor manera, practicando la empatía, es decir, pensar en los demás, en el ciudadano. Con orden e inteligencia…pero esto a nivel de gobierno también esta escaso.

POST DATA

El sábado 17 diciembre, en cadena nacional el Presidente prorrogó hasta el 02 de enero del 2017 la circulación del billete de 100. La presión social, saqueos, manifestaciones y protestas del pueblo en gran parte del país, además del colapso del BCV e incendios de bancos públicos, arrinconaron al gobierno e indujeron a esta prórroga. Esto confirma lo desacertado e inoportuna de la medida. Tan absurdo todo, que uno se pregunta: ¿Será que el Presidente no quiere seguir siguiéndolo?