Más allá de la OPEP: la tríada cartelaria (Rusia, Arabia Saudí y ¿EE. UU.?), por José Rafael Revenga

Más allá de la OPEP: la tríada cartelaria (Rusia, Arabia Saudí y ¿EE. UU.?), por José Rafael Revenga

José Rafael Revenga.- El  Príncipe de la Corona del Reino Saudí, Mohammed bin Salman, dio a conocer, desde los EE.UU. en donde se encontraba en visita oficial durante los últimos días de marzo, las conversaciones sostenidas con el gobierno de Rusia a fin de ir estructurando una especie de nuevo acuerdo cartelario  con la OPEP que supere lo hasta ahora puesto en práctica de año en año por doce meses y extenderlo por un periodo de 10 a 20 años.  La sorpresa no puede ser mayor debido a varias consideraciones.

En el complejo y cambiante tablero del Medio Oriente, Rusia ha estado alineada con Irán, rival religioso, militar y geopolítico de Arabia Saudí y ha mantenido un apoyo firme al régimen de Bashar al-Assad en Siria contrariando la postura saudí de financiar las fuerzas rebeldes.

Adicionalmente, el acuerdo bajo estudio por mas genérico que resulte, significa que de hecho la OPEP dejaría de ser un órgano de decisión consensual colectiva para ser liderado por dos de los tres mayores productores cada uno con una capacidad superior a los 10 millones b/d. El tercero,   los EE.UU., mantendría una postura independiente pero curiosamente pudiera ver con buenos ojos una mayor estabilidad de precios del crudo que incentivaría el desarrollo de la explotación del shale oil y de nuevos yacimientos en las aguas profundas del Golfo.

El claro propósito de las negociaciones para establecer los criterios iniciales de un acuerdo a largo plazo apenas se conocen, y como declaró el Príncipe bin Salman, se está muy lejos de ir afinando los detalles.

Aunado a la declaración del Príncipe, el Ministro de Energía Saudí, Khalid al-Falih, declaró el 23 de marzo que todavía no hay certeza en cuanto a la reducción de inventarios de petróleo a los niveles promedio de los últimos cinco años. Por lo tanto, el funcionario menciona que es altamente probable la necesidad de continuar el pacto actual durante 2019.

Los precios del crudo reaccionaron al alza al prever que en la reunión de la OPEP prevista para el 22 de junio sonarían los tambores de un acuerdo que se extendería mas allá de fines del 2018 y pudiera extenderse por un año hasta mediados del 2019 como lo afirmó el Ministro de Petróleo de Irak: “A fines de año evaluaremos la situación y decidiremos como seguir hacia adelante”.

El Brent , a principios de la última semana de marzo, saltó $1,54 para ubicarse en $70,45 mientras el WTI registró su mayor incremento desde julio pasado con $65,68 lo cual equivaldría a situar la cesta venezolana algo superior al piso de $60/b contrariando numerosas expectativas.

En todo caso, no hay que dejar fuera del dúo Rusia-OPEP a Estados Unidos. En la práctica, pienso que se ha formado una tríada de hecho entre los tres grandes productores de petróleo (USA produjo 10.433.000 b/d el 23.03).

Todo esto debe repercutir en mantener al WTI por encima de $65 con cierta tendencia a un incremento debido a factores geopolíticos entre ellos la probable imposición de nuevas sanciones a Irán en los próximos y el resultado de la próxima elección presidencial en México la cual podría electo López Obrador quien ha anunciado nulificar los contratos recién firmados con importantes transnacionales.

Ambos factores restringirían la oferta a lo cual hay que sumar la declinación de la producción venezolana. Frente a un crecimiento de la demanda global estimado en 1,7 millones b/d no hay dudas que el mercado está previendo una oferta marcadamente insuficiente a pesar de los temores provenientes de una contracción de la demanda debido a la intranquilidad despertada por una “guerra de intercambios comerciales” con la imposición de barreras aduanales y tarifas arancelarias.

Algunas de las numerosas interrogantes planteadas por el acuerdo a largo plazo, entre ellas su capacidad de implementación, pudieran despejarse inicialmente en ocasión de la reunión del Foro Internacional de Energía del 10 al 12 de abril en Nueva Delhi. Además, el Comité Técnico de Supervisión del Acuerdo se reúne el 20 de abril en Jeddah presidido por el Ministro de Energía Saudí Khalid al-Falih.

El anuncio de un posible acuerdo a largo plazo puede ser ilusorio a la larga pero, en todo caso, sirve para apuntalar los precios durante el resto del 2018 y prepara el ambiente para una continuidad del nivel actual disminuyendo la volatilidad ocasionada por los innumerables factores que inciden en la fijación de los mismos.

Como ejemplo de las variaciones significativas el 29 de marzo el WTI cae en un solo día 2,91% como reacción a la declaración de guerra comercial anunciada por el Presidente Trump y las represalias asumidas por China.

El desafío permanente que enfrentan los precios del crudo se debe tanto a incrementos en la oferta (por ejemplo, Irak) como en disminución de la demanda. Si ambos factores se conjugan se hace necesario reducir, por mutuo acuerdo de los 24 países productores que configuran el Acuerdo OPEP/no-OPEP, la magnitud del suministro. Sorpresivamente, y contrario a kas experiencias previas, el nivel de cumplimiento durante el pasado mes de febrero fue del 138%.

Seguramente, tanto Arabia Saudí como Rusia han visto que las próximas dos décadas –hasta el 2040- serán las últimas “vacas gordas” de la industria al darse para esa fecha lo que varios analistas consideran el “pico de la demanda” mundial de crudo debido a la progresiva sustitución por recursos renovables y a la electrificación progresiva de medios de propulsión. Por lo tanto, es productivo cualquier medida por mantener el precio alrededor de $70/b y de ser posible acercarse a  $80/b.

Prestando atención a la historia real y su impacto potencial sobre los precios del crudo encuentro un  ejemplo ilustrativo de las inesperadas encarnaciones históricas de los factores geopolíticos en juego es el ataque misilístico disparado por los rebeldes Hutíes desde el Yemen en el estrecho que da acceso al Mar Rojo y al Canal de Suez en contra de un tanquero con bandera Saudí cargado con dos millones de barriles.

Además de las obvias implicaciones militares del suceso en una guerra que se prolonga por tres años, hay que tener en cuenta que se alega, con indicios claros, que el cohete no solo es de fabricación iraní sino que fue suministrado por Irán dentro del marco de una “guerra tercerizada”.

No creo que se trata de una mera coincidencia el hecho que el Príncipe haya hecho público el acuerdo a largo plazo en marcha con Rusia en ocasión de su visita a los EE.UU. en la cual fue recibido por el Presidente Trump en la Casa Blanca el 14 de marzo.

Paradójicamente, a los EE.UU. le conviene un nivel de precios que se estabilice alrededor de los $70/b  para así dar curso libre a sus inversiones en la explotación del “shale, ir consolidando su capacidad de exportación y ver reducida sus importaciones las cuales todavía suman ocho millones b/d.

La producción total de crudo estadounidense registró  un promedio de 9,3 millones b/d en 2017. Para el 2018, 2019 y 2020 las estimaciones respectivas son: 10,3, 10,7 y 11,3 millones b/d.

O sea, los EE.UU. es el invitado virtual  a sentarse en la mesa de la “triada cartelaria” y como tal no pagara la cuenta pero sí gozará del manjar.