La recuperación económica… ¿y lo social?, por Alexis Aponte

La recuperación económica… ¿y lo social?, por Alexis Aponte

Nuestra sociedad está inmersa en un problema económico y social, con el agravante de una gran parte de la población sigue esperando las dádivas del estado


Alexis Aponte.- En días pasados el portal Prodavinci, publicó una investigación económica  titulado ¿Cuánto tiempo tomará recuperarnos de la debacle económica?; por Douglas Barrios y Miguel A. Santos, el cual constituye un gran esfuerzo en realizar un cálculo econométrico, tomando en cuenta el comportamiento de variables macroeconómicas fundamentales, tales como la caída del Producto Interno Bruto (PIB), tasas de crecimiento esperada, precios del petróleo, niveles de producción y exportación y el papel de las fuerzas productivas

Otros economistas también han tratado de dar respuestas a la pregunta que se hacen todos los venezolanos, ¿Cuánto nos tardará recuperarnos en lo  económico? Esa pregunta es clave, porque de su respuesta muchos venezolanos  asumen decisiones de planificación  personal y de negocios. Algunos estiman cinco (5) años, otros diez (10) y hasta quince (15) y todas tienen su fundamentación científica e instrumental.

La Academia de Ciencias Económicas, así como otros entes y profesionales de la economía han hecho propuestas serias y sugerido cambios en la política económica  entre las cuales podemos citar: incentivos a la producción nacional, la unificación cambiaria, modificar el marco normativo entre ellas la Ley de Precio Justos, las camisas de fuerza laborales, una reingeniería total de la industria petrolera, revisión de los contratos de venta de petróleo en condiciones desventajosas para la  República, una renegociación de la deuda externa, abrirnos a los mercados financieros  con el fin de lograr créditos que nos permita cubrir  los déficits de Balanza de Pagos, aceptar la ayuda internacional para mitigar el hambre y las necesidades de medicinas y liberar las fuerzas productivas.

En fin, todo un conjunto de políticas públicas en lo económico, político y social, que se vinculen en forma coherente y complementarias, de manera que formen un sistema de decisiones dirigidas a la recuperación del país en el mediano plazo, con medidas y resultados de éxito en el corto plazo, que puedan inspirar a la sociedad como un todo, sin exclusión, en el compromiso de detener  la debacle y estabilizar la economía, como único medio de reimpulsar la Nación.

Lo anterior es necesario y fundamental para iniciar la recuperación, pero no es suficiente. En discusiones de grupos de pensamiento y acción, hay cierto consenso que el problema económico, haciendo lo correcto, es uno de los aspectos primarios y duros a resolver, pero no es el más difícil. Como líderes sociales, investigadores, académicos y actores productivos, preocupa algo que es muy difícil de cuantificar, no solamente  por el daño causado, sino su alcance y profundidad. Estamos hablando del capital social, de la recuperación del tejido social, su equilibrio psicológico, la construcción de la confianza mutua, el respeto por las instituciones y el prójimo, la responsabilidad personal y colectiva y  la convivencia social.

Esto significa educar  e inculcar una cultura del trabajo, de eficiencia y de producción a toda una sociedad que ha vivido del “rentismo”, de las misiones, de los subsidios a los alimentos y  medicinas, gasolina, servicios públicos. Un gran número de personas que se creen con derecho que el estado tiene que regalarles una casa y además “bien equipada”. Estudiantes que se creen acreedores no solamente a la educación gratuita a todo nivel,  sin tomar en cuenta retribución y  rendimiento, sino también al comedor, a la toga, al birrete, a la medalla y al título.

Nuestra sociedad está inmersa en un problema económico y social, con el agravante de una gran parte de la población sigue esperando las dádivas del estado, la limosna y la subvención pública. La mayoría de nuestros gobiernos y en especial estos últimos años, han dejado a un lado el crear una mentalidad de responsabilidad social, de pertinencia colectiva y formación de ciudadanos. Por el contrario han sido exitosos en destruir instituciones, en diseminar el salvajismo, el irrespeto a las leyes, a las normas y a las reglas de convivencia.

Esta es una tarea inmensa y un reto para todos. Tenemos que comenzar desde las familias, la escuela, las empresas y los medios de comunicación masivos en la divulgación de una educación y cultura basada en crear oportunidades de superación personal, fomentar la responsabilidad individual, hablar de Valores, ética y moral en todos los espacios y niveles.

Estamos seguros que un cambio de gobierno en Venezuela, liderado por gente que coloque a un lado las apetencias personales y partidistas, con un plan de gobierno coherente, un equipo gubernamental que desarrolle una gerencia eficaz,  que sea ejemplo para el ciudadano común, que tenga como norte el orden, la eficiencia y la justicia social, va a ser bien visto en la comunidad internacional y va a gozar del apoyo económico, financiero y político que permita la recuperación del país en el menor tiempo posible.

La recuperación económica es clave para iniciar la reconstrucción de la República, lo otro,  nos va llevar más tiempo y es toda una tarea que no debemos soslayar. Es la labor de formar ciudadanos, en lugar de pueblo, formar republicanos en lugar de patriotas, es la obra de desarrollar y hacer de la gente un ser humano responsable.