¿Euros o dólares?, por Alexis Aponte

¿Euros o dólares?, por Alexis Aponte

Alexis Aponte.- El pasado martes el ejecutivo nacional informó al país que; “…todas las transacciones cambiarias se harán en euros, yuanes o cualquier otra moneda convertible, excluyendo el dólar.”

Cuando se habla de “transacciones cambiarias” normalmente se refiere a las operaciones de compra y venta de divisas y las subastas del Dicom. Si ampliamos el concepto podríamos pensar que eso podría incluir todas las operaciones, además de las ya nombradas, aquellas producto de exportaciones e importaciones.

Pensamos que dicho anuncio se refiere a las primeras, es decir, las operaciones de compra y venta de divisas. Pero si pensamos mal, y abarca también las operaciones de balanza comercial, preguntamos: ¿Venezuela no aceptaría dólares en las ventas de crudo a los Estados Unidos o la India? Cuesta creerlo.

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El gobierno argumenta que dicha prohibición (operaciones cambiarias en dólares) obedece a las sanciones estadounidenses, que han limitado a empresas extranjeras  hacer transacciones con el gobierno venezolano directa e indirectamente. Ante tal argumento, creemos que desconocen cómo funciona el sistema financiero internacional y el alcance de las sanciones del gobierno norteamericano. Refresquemos un poco las estadísticas del comercio internacional para el año 2017,  el cual  se transa en un 44% en dólares, el euro representa un 38% y el yuan sólo un 4%, el resto se divide en varias monedas entre la libra esterlina.  Cualquier operación que no sea con los chinos o la Unión Europea, se transa en dólares, por lo tanto tendrán que hacer la conversión a dólares, incrementándose los gastos financieros por comisiones cambiarias. El mercado financiero es un sistema interrelacionado a nivel mundial, con amplios  sistemas de información en tiempo real y que sus miembros tienen obligación de investigar la pertenencia,  procedencia y destino de los capitales que fluyen a través de las redes informática. Cualquier omisión o negligencia operativa es sancionada con penas severas y hasta se le podría acusar de complicidad en el desvío de capitales.

Más adelante en dicha alocución el vocero informó que “…el estado va a intervenir en el mercado cambiario nacional…” inyectando los meses de noviembre y diciembre la cantidad de 2.000 millones de euros para los sectores productivos. El énfasis dado a la decisión de la intervención del estado en el mercado cambiario, parecía una novedad. Resulta que tenemos 16 años con un control cambiario, con total intervención del estado en el mercado  y varios sistemas de cambio controlado y fracasados

En cuanto a la inyección de los 2.000 millones de euros, preguntamos; ¿porque en noviembre y diciembre, si en esas fechas ya no se pueden hacer compras o  reposición de inventarios? Otra pregunta; ¿De dónde van a obtener esa cantidad de dinero? Todo puede quedar en deseos y promesas y al final en frustraciones.

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Otra de las decisiones del gobierno nacional se refiere al aumento de nueve (9) puntos el encaje legal, es decir de 31% se elevó al 40% sobre la masa de depósitos, como un “esfuerzo” del gobierno nacional para drenar la liquidez monetaria. Las consecuencias de estas medidas no se harán esperar y se contabilizará como otro error económico al pretender:

  • El gobierno tiene y debe reducir el déficit fiscal y la impresión de dinero sin base productiva  y no tratar de hacer las correcciones afectando el final de la cadena monetaria (la banca)
  • El aumento del encaje legal va aumentar los costos financieros y operativos de la banca privada, con el agravante que no pueden ser trasladados a sus clientes.
  • Reduce la liquidez monetaria y por lo tanto se reduce el otorgamiento de créditos por parte de la banca, tanto a nivel manufacturero, industrial y al consumidor.
  • Lo anterior está reñido con los objetivos del gobierno de exigir al sector privado un incremento de la producción interna. Ignora que en estos procesos hiperinflacionarios el consumidor y el productor  requieren de mayor  liquidez.

Estamos presenciando una política económica repleta de contradicciones: por un lado un gobierno con un gasto fiscal desbocado en misiones, subsidios, aumentos de sueldos desproporcionados, creación de policías, ministerios, sin un aumento en la  eficiencia y productividad de la gestión pública, por otro lado el mismo gobierno, incrementado aplicando políticas para drenar la liquidez monetaria que el mismo gobierno creó, pero a costa del sector privado y del consumidor.

Todo implicará un incremento de los costos financieros para todo el mundo, productor, intermediarios y consumidor. El dólar americano seguirá transándose en el mercado paralelo y seguirá aumentando su precio y el gobierno seguirá emitiendo dinero sin respaldo, porque no tiene otras opciones.