Buscando las cinco patas al gato, por Alexis Aponte

Buscando las cinco patas al gato, por Alexis Aponte

Alexis Aponte.- Comprender lo que está pasando en Venezuela, y más aún, lo que va a pasar, no es fácil.

Es muy complejo. Hay diversidad de actores, muchos intereses económicos, intereses de grupo, personales, políticos y geopolíticos. Una caterva variopinta se ha apoderado de Venezuela y en su afán de mantenerse en el poder,  la  ha convertido en un laboratorio de guerra, en el cual se  investiga,    desarrollan y ensayan teorías de represión y dominación política social  basadas en la inteligencia, contrainteligencia, guerra psicológica, quiebre y degaste mental del contrario, en contra de una sociedad civil que quiere democracia, comida y medicinas. Pero, en la contienda ambos aprenden y desarrollan capacidades, estrategias y acciones que agudizan la confrontación, más aun, cuando la sociedad demuestra una fuerza y tenacidad  que emerge de un espíritu democrático.

Decimos lo anterior para ejemplificar lo complejo de la crisis venezolana. Actores van y vienen, y como dicen (ignoro quien lo dijo): “…no hay cadáveres políticos…”. La política es el arte de lo imposible, de sumar, persuadir, convencer, dialogar, para poder lograr el objetivo, que en la práctica no es otro que el poder. La política es construir, rehacer, hacer alianzas  y buscar aliados partiendo de las coincidencias de los objetivos y de la estrategia. Es recursiva y a veces hay que empezar de nuevo y en cero. En el corto plazo puedes cambiar y modificar la estrategia, por lo que requiere de revisión constante, pero lo que no debes cambiar es el objetivo. Este último tiene que ser compartido, claro y diáfano y lo más cercano al bien común.

En el desarrollo de la lucha política aparecen actores y acciones  inusitadas que cambian el juego político y por supuesto cambian la estrategia y debería cambiar nuestra actitud. Uno de esos actores que irrumpieron en la contienda es la Fiscal General de la República,quien ante la propuesta de constituyente gubernamental, asumió una posición fundamentada en el derecho y en defensa de la actual Constitución, lo cual marcó definitivamente su distanciamiento con el gobierno. Al asumir posiciones coincidentes con la oposición, comienzan algunas personas asumir el papel de “porteros de la unidad“, son aquellos que buscan “las cinco patas al gato”, los inmaculados de la política y escuchamos comentarios; una treta más del gobierno, “…ahora sí, quiere salvar el pellejo…”, “y el resto de los 17 años, qué…”, y tantas cosas más. La señora Fiscal ha rectificado y asume posiciones ajustadas al orden constitucional, eso hay que reconocerlo. Ella lo ha dicho: está defendiendo el “…legado de Chávez, la CRBV…”, bueno, nosotros no estamos defendiendo el legado de Chávez, estamos defendiendo la Constitución. En eso coincidimos. Bienvenida señora Fiscal, en este país cabemos todos.

El otro hecho acaeció el  martes de la semana pasada cuando el ciudadano Oscar Pérez, piloto de helicóptero del CICPC, tuvo el arrojo de tomar un aparato y sobrevolar la capital invocando y publicitando el artículo 350 de la CRBV. No se hizo esperar los comentarios de gente “especializada” en helicópteros, inteligencia, contrainteligencia, falsos positivos, guerra aérea y farándula. Hubo de todo y para todos. Pocos reconociendo la acción y lo rocambolesco. Si esa operación en verdad obedece a un acto de desobediencia civil (artículo 333 y 350), el señor Pérez ejerció un derecho consagrado en la Constitución y el acto en sí, tiene un valor y refleja un estado de cosas independiente de ser presuntamente aislado.

Si es un “falso positivo” y direccionado por el gobierno, para desviar la atención de hechos graves como el ataque a la Asamblea Nacional o las palabras del presidente de “careciendo de votos impulsará con balas la revolución…”  entonces refleja una situación nada estable a lo interno del gobierno que tiene que recurrir a esta estratagema, para confundir o mitigar la gravedad de aquellos actos, que además por ser tan graves es imposible colocarle una cortina. En otras palabras, lo que haya sido, refleja una descomposición gubernamental y una escasez de respuestas políticas lógicas.

Estos dos sucesos deben llamarnos a reflexión. No se puede hablar de unidad y no practicarla. Creer que vamos a salir de esta crisis sin el concurso de un sector del llamado chavismo crítico, es un error. Tenemos que atraer a esos descontentos, porque los hay, y que participen en el diseño de la política a desarrollar y en el dibujo del nuevo país que todos queremos. Creer que esta tragedia la vamos a superar solo con el concurso del sector civil, es una quimera, por la sencilla razón: no hay instituciones ni independencia de poderes. Tenemos que discernir y sumar para un futuro democrático. Obviamente; hay alianzas y aliados que no suman y por el contrario no son deseables y esos es fácil reconocerlos.

En todas estas crisis encontramos iniciativas, hechos anárquicos, voluntarismo, y eso no es controlable. Además el daño causado y la sangre derramada es mucha y eso crea resentimientos.  Es muy compleja la situación  y al no existir una dirección vertical mucha gente toma decisiones individuales, más aún cuando la dirección de la calle se le salió de las manos a los partidos y a quienes fungen como líderes. La tarea de la gente más esclarecida es acometer la organización, promover la inclusión y la participación, y explicar que el “apartheid” lo que genera es conflicto, y éste es el principio de la violencia.

Ya habrá tiempo para cuando se aplique la Justicia Transicional de establecer responsabilidades. Por ahora, es necesario sumar, tender puentes, atraer voluntades al rescate de la democracia, acabar con esta masacre de jóvenes a diario.